Qué hacer con tu furia justa cuando sientes que el mundo entero te está mintiendo
Share
He pasado muchas noches sola últimamente, sentada en casa con las noticias zumbando de fondo, pensando en 2001 sin motivo alguno. Luego en 2002 sin motivo alguno. Luego, del 2003 al 2008 sin motivo alguno. Los años se acumulan en mi cabeza como cajas polvorientas que no pedí abrir, y cuanto más pienso, más siento un calor que crece en mi interior. Una rabia silenciosa, persistente e implacable.
Y sé que no soy la única. Lo oigo en todas partes, sobre todo en atención al cliente. Todos gritan, sin parar, por absolutamente todo. No porque sean malas personas, sino porque no tienen adónde ir a parar esta presión. Y tengo que decirte: no puedes quedarte en ese calor. No puedes seguir gritándole a la gente equivocada cuando no son ellos los que te hacen daño. Son los que mandan los que te hacen daño. Y no estás loco, tienes toda la razón.
¿Y ahora qué? Quizás estés cansado de salir a la calle. Quizás nunca fuiste de los que marchan. Yo no. Pero eso no significa que no puedas hacer algo. Puedes. Y en este blog, voy a compartir algunas de las vías más poderosas que tenemos: cosas que históricamente han funcionado para impulsar la cultura, y cosas que puedes empezar a hacer ahora mismo para evitar que la furia te consuma y, en cambio, usarla para dejar huella en el mundo.
1. Cuenta tus historias
La ira es el combustible para la honestidad. Te arrancará la verdad más rápido que cualquier otra cosa; empezarás a hablar sin parar y, sin darte cuenta, la verdad cruda y sincera se habrá derramado, pura y sin filtros. Eso es poder.
En algún momento, perdimos el arte de contar historias cara a cara. Pero ahora, que la gente se aleja de las redes sociales y pasa más tiempo en la sala, la cocina y el jardín, es el momento perfecto para recuperarlo. Comparte tus historias. Comparte tu edad, tus planes, tus sueños. Comparte tu historia, donde pueda respirar.
2. Haz arte que se niegue a callarse
Eso es lo que hago. Empecé a escribir canciones porque estoy tan enfadado que no puedo hacer otra cosa que bailar. Hago piezas punk, ruidosas y brutalmente honestas que dicen exactamente lo que quiero decir. Tu versión no tiene que ser música; puede ser pintura, poesía, cine, fotografía, repostería, carpintería, bordado, memes, lo que sea. Históricamente, los movimientos artísticos han sido revoluciones disfrazadas. Desde el Renacimiento de Harlem hasta el punk rock y los murales callejeros durante el Movimiento por los Derechos Civiles, la cultura cambia cuando el trabajo creativo refleja la verdad que la gente siente pero que aún no puede expresar en voz alta.
3. Escríbelo y envíalo
Panfletos y ensayos han derribado imperios. Sentido común, de Thomas Paine, desencadenó una revolución; la Carta desde la cárcel de Birmingham cambió la brújula moral de una nación. En la era de internet, tu versión podría ser un blog, una revista, un boletín informativo o incluso una publicación extensa y mordaz en redes sociales. Las palabras escritas perduran. Circulan. Proporcionan a la gente el lenguaje para defenderse.
4. Organice círculos pequeños y poderosos
No se necesitan miles de personas en las calles. Se puede empezar con un club de lectura, una cena grupal o un taller de intercambio de habilidades donde se entretejan las verdades que importan. Las redes clandestinas siempre han sido la columna vertebral silenciosa del cambio: pensemos en los salones de la Francia de la Ilustración, los círculos de acolchados que también funcionaban como reuniones abolicionistas, o incluso las barberías y salones de belleza que funcionaban como centros de estrategia política. El cambio crece donde se nutre la confianza.
5. Financia lo que crees
A veces, el dinero mueve la cultura más rápido que las zapatillas de marcha. Históricamente, los boicots y los gastos selectivos han roto la resistencia corporativa (Boicot de Autobuses de Montgomery) e impulsado movimientos enteros. Incluso las pequeñas contribuciones, si son constantes y coordinadas, se convierten en una corriente demasiado fuerte como para ignorarla. Compra, invierte y apoya financieramente a personas y organizaciones que hacen el trabajo en el que crees.
6. Vivir como una contradicción andante ante las mentiras
Uno de los actos de rebeldía más subestimados es simplemente vivir de una manera que demuestre que "ellos" están equivocados. Si te dicen que ciertas personas no pueden hacer ciertas cosas, las haces, públicamente, con orgullo y sin disculparte. El cambio cultural siempre ha sido impulsado por personas cuyas vidas se convirtieron en evidencia innegable: desde personas LGBTQ+ que viven abiertamente hasta mujeres que dirigen negocios cuando se les dijo que no podían. Te conviertes en la prueba.
7. Enseña lo que sabes
El conocimiento acumulado no cambia nada. El conocimiento compartido puede cambiarlo todo. Organiza un taller gratuito. Mentoría a alguien más joven. Publica tutoriales. Invita a otros a aprender lo que sabes y observa cómo tus habilidades se expanden a lugares que nunca antes habías visto. Históricamente, el mayor acelerador del cambio social ha sido la educación, especialmente cuando se imparte de forma gratuita y estratégica.
No hace falta marchar para dejar huella. La cultura en la que vivimos se construye a partir de millones de pequeños actos: una conversación por aquí, una canción por allá, un cuadro en una ventana, una mesa de cocina llena de libros e ideas. Encuentra tu salida, descarga tu furia en ella y deja que te atraviese y salga al mundo.
Si puedes comunicar lo que piensas, lo que sientes y lo que te enfurece de una manera que sólo tú puedes hacer, ayudarás a que el mundo sea un lugar mejor, incluso si se trata de una verdad cruda, imperfecta y furiosa a la vez.