Cómo prepararse para el sexo anal: una guía paso a paso para un trasero limpio y seguro para los pasivos
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En el sexo, nada arruina el momento más rápido que la mala higiene; sobre todo con el sexo anal. El sexo anal es maravilloso, pero no se limpia solo. Un poco de preparación puede marcar la diferencia entre una sesión apasionada e inolvidable y una que termine con ambos mirando de reojo las sábanas.
Así que hoy te presentamos una guía práctica y paso a paso para que tu trasero esté limpio y listo para el sexo anal. Tanto si eres principiante como si ya tienes experiencia en el sexo anal, estos consejos te ayudarán a que todo sea suave, seguro y sexy.
Y quédense hasta el final, tengo algunos consejos avanzados para quienes han pasado de ser "exploradores curiosos" a "entusiastas de la puerta trasera". ¡Bien por ti, gran zorra!
Paso 1: Entregue a su bebé de alimentos
Si tienes un pasajero en la cámara, déjalo salir. El primer paso de preparación es simple: ve al baño. Presta atención a la sensación de estar "vacío". Aprender esa sensación es una habilidad útil cuando no tienes tiempo para una preparación completa, pero aun así quieres sentirte seguro en el momento.
Paso 2: Encierra ese culo
Esto es opcional, pero si sabes que tu estómago puede ser impredecible, considera tomar un antidiarreico unos 30 a 45 minutos antes del sexo. Pepto, Mylanta o la marca que prefieras servirá. Este consejo de estrella porno (un saludo a Cole Maverick de Maverick Men ) ayuda a mantener las sorpresas donde deben estar, escondidas y sin que aparezcan durante el sexo.
Paso 3: Lávate el culo
Nada de extravagancias; el agua y el jabón son tus mejores aliados. Métete en la ducha, enjabónate y pasa un dedo enjabonado suavemente por tu entrada. Remueve el jabón, enjuágalo bien y ¡listo! Además, también sirve como juego previo.
Importante:
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No te excedas con el jabón, ya que una cantidad excesiva puede eliminar la mucosidad natural.
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Evite los jabones antibacterianos, eliminan las bacterias buenas que lo mantienen saludable.
Paso 4: Limpia tu trasero
Si quieres ir a lo profundo o estar completamente limpio, un enema es la mejor opción. Un simple enema de agua enjuagará el recto y la parte inferior del colon. Tómate al menos una hora para todo el proceso, así estarás completamente limpio y relajado antes de jugar.
Paso 5: ¡Inclínate, perra!
En este punto, estás preparado, preparado y listo para escuchar esas palabras mágicas. Inclínate, ábrete y disfruta del fruto de tu trabajo.
La higiene performativa no es necesaria
Existe mucha presión para tratar la preparación anal como si fuera una especie de evento olímpico. Escucharás historias de personas que ayunan todo el día, evitan comer durante horas o realizan rituales interminables para asegurarse de estar "perfectas". Seamos claros: no necesitas hacer todo eso. Si lo haces, no te hará mejor, más limpio ni más merecedor del sexo anal. Solo te dará hambre y ansiedad.
La verdad es que tu cuerpo funciona bien tal como está. Una preparación básica —ir al baño, lavarte, quizás un enema si quieres ir más allá— es suficiente para la gran mayoría de las personas y situaciones. Tu pareja está aquí para ti, no para una actuación estéril. Si alguien te exige que te mates de hambre o que llegues a los extremos, no se trata de higiene, sino de control. Y el control no debe estar en tu trasero a menos que tú lo provoques.
Consejos avanzados de higiene y mantenimiento anal
Para quienes hacen del juego de puerta trasera un estilo de vida, estos hábitos de nivel superior los mantendrán listos para la acción en cualquier momento y en cualquier lugar.
1. Mejora tu habilidad para limpiar
El papel higiénico por sí solo es una estafa, y tu trasero merece algo mejor. Añade toallitas húmedas para bebés, toallitas desechables o (lo mejor de todo) un bidé a tu rutina. Sobre todo si tienes vello en la zona, las toallitas te dejarán borrón y cuenta nueva siempre.
Piensa en ello como un seguro para el trasero. Si quieres que alguien se entierre la cara en tu raja, y lo quieres, dale algo que valga la pena.
2. Hidrata ese agujero
El ano y el recto son piel, y la piel necesita hidratación. La sequedad aumenta la probabilidad de desgarros e irritación. ¿La mejor manera de mantener la flexibilidad? Un lubricante hidratante como Butt Stuff Hybrid Lube o Cocoa Butter Lube . Estos lubricantes sirven tanto para el placer como para el cuidado a largo plazo.
3. Arregla tu dieta
Un buen anal empieza en la cocina. Una dieta rica en fibra mantiene la regularidad y la limpieza. Verduras de hoja verde, frutas, cereales integrales: todos tus aliados digestivos. Si no te gustan las verduras, los suplementos de fibra (en polvo, tabletas, gomitas) son una salvación.
Igualmente importante: conoce tus desencadenantes. La comida picante, los lácteos o cualquier cosa que te cause malestar estomacal es una señal de alerta para una noche anal. Nada arruina la vibra como la lava caliente sorpresa.
4. Estíralo
Piensa en el sexo anal como si fuera yoga: la flexibilidad es importante. Estirar con regularidad te mantiene cómodo y reduce la necesidad de calentamientos olímpicos en cada sesión. Usa tapones anales, dedos o un consolador varias veces por semana para entrenar tu cuerpo. La constancia significa que, cuando llegue la verdadera acción, tu ano estará listo y listo.
Reflexiones finales
El sexo anal puede ser glorioso, íntimo, subido de tono y divertido, pero es aún mejor cuando sabes que tu cuerpo está limpio y cuidado. La preparación no tiene por qué ser intimidante ni complicada; solo necesita ser constante.
Ya sea que te estés agachando por primera vez o estés perfeccionando el cuidado diario de tus glúteos, estos pasos te mantendrán segura, lista y gritando "¡inclínate, perra!" a tu pareja.
1 comentario
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