Criticism is a Good Thing

La crítica es algo bueno

Uno de los peores problemas de la sociedad estadounidense moderna es nuestra renuencia a aceptar la opinión ajena si nos hace sentir mal. Si bien esto denota una debilidad de carácter generalizada, otro problema se esconde tras la fácil culpa. Los estadounidenses simplemente no comprenden que la crítica es positiva. Consideramos la crítica, la competencia y los conflictos de ideas como abuso, lo que nos perjudica como especie, país, cultura y familia.

El conflicto no es abuso

El conflicto no es abuso, ya que se refiere a un desacuerdo o a un choque de ideas o perspectivas, mientras que el abuso se refiere a un comportamiento que busca dañar o controlar a otra persona. El conflicto es una parte normal y a menudo sana de las interacciones humanas, e incluso puede conducir al crecimiento y a cambios positivos. Es importante aprender a gestionar los conflictos de forma eficaz y respetuosa, escuchando a los demás, expresándose con claridad y buscando una solución mutuamente beneficiosa. El abuso, por otro lado, nunca es aceptable y siempre debe abordarse y detenerse.

La competencia es buena para nosotros

La competencia puede ser beneficiosa porque impulsa a las personas a esforzarse más, ser más innovadoras y alcanzar sus metas. La competencia puede generar un sentido de urgencia y motivación, lo que puede conducir a un mejor rendimiento y resultados. También puede ayudar a identificar fortalezas y debilidades, lo cual puede ser útil para el desarrollo personal y profesional. Sin embargo, es importante recordar que la competencia interpersonal debe ser sana y seguir las reglas de la naturaleza, que no siempre son justas ni equitativas. Esta lección por sí sola hará que todos seamos más capaces de superar los interminables obstáculos de la vida.

La crítica es tu deber

La crítica de las personas que amas puede ser un deber y un beneficio, ya que proporciona retroalimentación valiosa y ayuda a las personas a crecer y mejorar. Cuando alguien nos ama y se preocupa por nosotros, desea que seamos la mejor versión de nosotros mismos y, a menudo, está en una buena posición para identificar áreas en las que podríamos mejorar. La crítica constructiva puede ayudar a las personas a obtener nuevas perspectivas, aprender de sus errores y hacer cambios positivos. Sin embargo, es importante recordar que la crítica debe darse con amor y respeto, y nunca debe usarse para denigrar a alguien ni para hacerle sentir mal consigo mismo. Aun así, puede ser, y es responsabilidad de quien la recibe, gestionar esos sentimientos y no arremeter contra ellos.

Por qué y cómo la gente evita

Las personas evitan recibir e internalizar críticas por diversas razones. Escuchar críticas puede ser incómodo y difícil, especialmente cuando se dirigen a algo importante o de lo que nos sentimos orgullosos. Y ni hablar de cuando se centran en problemas que ya conocemos y por los que no nos hemos esforzado en solucionar. Puede generar sentimientos de vergüenza, culpa o incompetencia, que pueden ser difíciles de gestionar. Además, algunas personas pueden haber tenido experiencias negativas con las críticas en el pasado, como recibir comentarios duros o injustos, lo que puede volverlas más defensivas y resistentes a las críticas en el futuro.

Las personas utilizan diferentes estrategias para evitar recibir e internalizar las críticas. Una estrategia común es la negación, donde se niegan a reconocer la crítica o su validez. Pueden desestimarla por infundada o culpar a factores externos u otras personas por sus errores. Otra estrategia es la actitud defensiva, donde se vuelven reactivos y argumentativos, e intentan justificar su comportamiento o atacar a quien critica. Algunas personas también pueden usar la evasión, donde simplemente evitan situaciones o personas que podrían criticarlas.

Si bien estas estrategias pueden brindar un alivio temporal de la incomodidad de las críticas, también pueden limitar el crecimiento e impedir que las personas aborden sus debilidades y realicen cambios positivos. Es importante aprender a recibir e internalizar las críticas de forma sana y constructiva, manteniendo una mente abierta, pidiendo aclaraciones o ejemplos, y utilizando la retroalimentación para orientar acciones futuras.

Crítica tóxica

Si bien la crítica puede ser valiosa y necesaria para el crecimiento personal y profesional, también puede volverse tóxica cuando se utiliza como herramienta de control o manipulación. Esto es especialmente cierto en la era de las redes sociales, donde las personas pueden aprovechar el anonimato de internet para abrumar a alguien con críticas o comentarios negativos. El dogpiling puede ser especialmente dañino porque crea una sensación de pensamiento colectivo y siempre puede derivar en acoso o abuso que no se corresponde con la ofensa.

De igual manera, algunas personas pueden usar la crítica para culpar o avergonzar a otros y lograr que obedezcan. Este tipo de comportamiento suele tener su origen en un deseo de poder o control, y puede ser especialmente perjudicial cuando ocurre en relaciones personales o en situaciones donde la dinámica de poder es desigual. Es importante ser consciente de estas dinámicas y tener cuidado con quienes usan la crítica para ensalzarse o ejercer control sobre los demás. La crítica constructiva siempre debe brindarse con respeto y empatía, y debe centrarse en ayudar a las personas a aprender y crecer, en lugar de denigrarlas.

Si tu preocupación termina llamando basura a alguien o destruyendo el trabajo de su vida, mejor no digas nada. No estás ayudando a nadie más que a ti mismo y dejando claro a tus amigos que harías lo mismo con ellos si tuvieras la oportunidad.

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