La ciencia de las feromonas humanas: comprender las señales invisibles
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Las feromonas son señales químicas fascinantes que desempeñan un papel invisible pero crucial en el reino animal, influyendo en todo, desde los comportamientos de apareamiento hasta las jerarquías sociales. En los humanos, el concepto de feromonas es igualmente intrigante, aunque más complejo y menos comprendido. Hasta el año pasado, si me hubieran preguntado sobre los humanos y las feromonas, les habría dicho que ya no las tenemos. Pero aún usamos el olor corporal para la atracción basada en el olfato. Gracias a nuevos avances científicos, ahora sabemos que perdimos la glándula para percibirlas, pero no la glándula para liberarlas.
Aunque mucha gente piensa en las feromonas únicamente en el contexto de la atracción, su papel en el comportamiento humano es mucho más matizado. Profundicemos en la ciencia detrás de las feromonas humanas, explorando su origen, cómo funcionan y cómo maximizar sus efectos.
¿Qué son las feromonas?
Las feromonas son sustancias químicas secretadas por un individuo que desencadenan una respuesta social en miembros de la misma especie. Estas respuestas pueden incluir señales de alarma, marcaje de territorio, vínculos entre madre e hijo y comportamientos de apareamiento. En los humanos, se cree que las feromonas influyen en comportamientos relacionados con la atracción, el estado de ánimo e incluso los ciclos reproductivos.
Anatomía y fisiología de las feromonas
¿Dónde se producen las feromonas?
En los humanos, se cree que las feromonas son producidas principalmente por las glándulas apocrinas. Estas glándulas se encuentran en zonas con alta concentración de folículos pilosos, como las axilas, las ingles y la zona alrededor de los pezones. La secreción de estas glándulas es inicialmente inodora, pero puede desarrollar un olor al entrar en contacto con bacterias de la piel, que es lo que a menudo asociamos con el olor corporal.
El papel del órgano vomeronasal (VNO)
El órgano vomeronasal, ubicado en la cavidad nasal, se asocia tradicionalmente con la detección de feromonas en muchos animales. Sin embargo, la existencia y funcionalidad del OVN en humanos adultos aún es motivo de debate. Algunos científicos argumentan que, si bien el OVN puede estar presente durante el desarrollo fetal, es vestigial o no funcional en adultos, lo que sugiere que los humanos podrían detectar feromonas a través del sistema olfativo (el sentido del olfato).
Cómo funcionan las feromonas en los humanos
Aunque la ciencia aún está en desarrollo, se cree que las feromonas en los humanos actúan influyendo sutilmente en las emociones y el comportamiento, a menudo sin que la persona se dé cuenta. A continuación, se presentan algunas de las principales maneras en que se cree que actúan:
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Atracción y comportamiento sexual:
- Algunos estudios sugieren que las feromonas pueden influir en la atracción sexual. Por ejemplo, un estudio reveló que la atracción de las mujeres por el olor corporal masculino varía según su ciclo menstrual, y que la preferencia por diferentes aromas masculinos se correlaciona con la fertilidad. Otro ejemplo es el famoso experimento de la "camiseta sudada", que sugirió que las mujeres se sienten más atraídas por el aroma de hombres cuyos genes del sistema inmunitario difieren de los suyos, lo que teóricamente podría mejorar la salud de sus hijos.
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Estado de ánimo e interacción social:
- También se cree que las feromonas afectan el estado de ánimo y la comunicación interpersonal. Por ejemplo, se ha demostrado que la androstadienona, un compuesto presente en el sudor masculino, aumenta los niveles de cortisol en las mujeres, lo que puede afectar el estado de ánimo y la percepción.
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Sincronización de los ciclos menstruales:
- Otra área de investigación fascinante es la idea de que las mujeres que conviven pueden experimentar ciclos menstruales sincronizados, posiblemente debido a la comunicación feromonal. Sin embargo, este fenómeno sigue siendo controvertido en la comunidad científica.
Maximizar el potencial de las feromonas: ¿es posible?
Dados los efectos sutiles y a menudo inconscientes de las feromonas, ¿se puede hacer algo para maximizar su potencial? La respuesta es compleja:
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Higiene y bacterias:
- Dado que se cree que las feromonas se activan al mezclarse con las bacterias de la piel, es fundamental mantener un equilibrio saludable de la microbiota cutánea. La higiene regular es importante, pero los jabones y desodorantes demasiado agresivos podrían alterar el equilibrio bacteriano natural, lo que podría afectar la producción de feromonas.
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Dieta y estilo de vida:
- Cierta evidencia anecdótica sugiere que la dieta y el estilo de vida podrían influir en la producción de feromonas, aunque la evidencia científica sólida es escasa. Una dieta equilibrada, el ejercicio regular y evitar el estrés excesivo suelen ser beneficiosos para la salud general, lo que, a su vez, podría favorecer una actividad óptima de las feromonas.
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Feromonas sintéticas:
- El mercado comercial ofrece feromonas sintéticas que, según se afirma, aumentan el atractivo y el éxito social. Si bien algunos usuarios reportan experiencias positivas, la evidencia científica que respalda la eficacia de estos productos es limitada.
Conclusión
La ciencia de las feromonas humanas aún se encuentra en sus inicios, y muchos aspectos aún no se comprenden por completo. Si bien es evidente que estas señales químicas influyen en el comportamiento humano, sus efectos probablemente sean más sutiles que las drásticas influencias observadas en otras especies. No obstante, la investigación en curso continúa arrojando luz sobre el misterioso mundo de las feromonas, ofreciendo perspectivas fascinantes sobre las fuerzas invisibles que pueden moldear nuestras interacciones sociales y sexuales.
Obras citadas
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