Desenmascarando el mito del amor: por qué está sobrevalorado en el matrimonio y las relaciones
Share
En la legendaria película para televisión de 1997, Cenicienta, de Rogers & Hammerstein, Bernadette Peters, quien interpretaba a la malvada madrastra, educaba a sus hijas correctamente. "¡Esto no se trata de amor! ¡Se trata de matrimonio!", sermón. "Enamorarse del amor es caer en la fantasía. Enamorarse del amor es hacerse el tonto". ¡Iglesia!
A los 10, me reí porque pensé que solo estaba siendo mala y que era gracioso. ¡No me imaginaba que me estaba haciendo el tonto y tú probablemente también! Aquí está el porqué:
El amor está sobrevalorado
Es un error común pensar que un matrimonio exitoso se basa únicamente en el amor. El amor ni siquiera es necesario para una relación funcional. El amor puede describirse como un sentimiento profundo e intenso de afecto y apego hacia otra persona. Implica sentimientos de calidez, cariño y atención, y puede brindar alegría y plenitud a la vida. El amor se trata de sentir. El amor no te alimentará, ni te protegerá, ni te mantendrá en el buen camino, ni te hará confiable. El amor no detendrá el adulterio. Lo único que hace es nublar tu mente. El amor es una droga química, y la verdad es que eres adicto. Buscar el amor te ha dejado vacío, solo y miserable.
El amor ni siquiera es una emoción
El concepto de amor se refiere a un conjunto complejo de comportamientos, actitudes y emociones que suelen asociarse con el afecto, la atracción y una profunda conexión con otra persona o cosa. Si bien el amor puede implicar emociones intensas, es más preciso describirlo como un concepto o una idea que como una simple emoción. El amor suele asociarse con diversas emociones, como la felicidad, la alegría y la satisfacción, así como la ansiedad, los celos y la tristeza. Sin embargo, estas emociones no son exclusivas del amor y también pueden experimentarse en otros contextos. Por eso luchar por el amor es absurdo. ¡Lucha por la funcionalidad y los resultados!
El matrimonio es un trabajo
El matrimonio requiere esfuerzo y compromiso de ambas partes para que sea un éxito. Al igual que un trabajo, conlleva ciertas responsabilidades y obligaciones, como las financieras, las tareas del hogar y la crianza de los hijos. Las parejas deben trabajar juntas para construir una relación sólida y duradera mediante una comunicación eficaz, la resolución de problemas y la adaptación a las circunstancias cambiantes. Habrá altibajos en un matrimonio, y las parejas deben superar estos desafíos juntas. Buscar ayuda externa de un terapeuta, consejero o líder religioso puede ayudar a superar cualquier dificultad que pueda surgir. Al reconocer que el matrimonio requiere trabajo duro, compromiso y dedicación, las parejas pueden establecer expectativas realistas y construir una relación duradera.
El deber es el rey
Si bien el amor y la atracción pueden fluctuar con el tiempo, el sentido del deber puede ayudar a sostener la relación a través de los altibajos de la vida. El deber puede definirse como un sentimiento de responsabilidad hacia la pareja y la relación, y la voluntad de cumplir con las obligaciones y compromisos. En un matrimonio, los miembros de la pareja tienen el deber mutuo de brindarse apoyo, cariño y compromiso con la relación. Esto significa estar dispuestos a esforzarse y trabajar para mantener una relación sólida y duradera. También implica tomar la decisión consciente de priorizar las necesidades de la relación sobre las necesidades o deseos individuales.
El sentido del deber puede ser especialmente importante en momentos difíciles en un matrimonio. Como cuando están cagando, vomitando, maldiciendo y llorando. Cuando una relación se enfrenta a desafíos, como problemas financieros, de salud o conflictos, las parejas que sienten un fuerte sentido del deber hacia el otro y hacia la relación tienen más probabilidades de superar las dificultades juntos. En estas situaciones, las parejas pueden tener que hacer sacrificios y esforzarse más para apoyarse mutuamente y a la relación. Esto puede implicar ser pacientes, empáticos y comprensivos, y estar dispuestos a ceder y encontrar soluciones a los problemas en cuestión.
Conclusión
El amor es maravilloso, pero seamos realistas: no basta para mantener un matrimonio a flote. Al igual que un buen trabajo, el matrimonio requiere esfuerzo, compromiso y sentido del deber por parte de ambos. Claro, el amor puede ser una droga que te haga sentir bien por dentro, pero no pagará las cuentas, ni lavará la ropa ni cambiará pañales. Y seamos sinceros, cuando llegan los momentos difíciles, se necesita más que amor para salir adelante. Se necesita trabajo en equipo, comunicación y la voluntad de esforzarse para que funcione. Así que, la próxima vez que te encuentres persiguiendo la esquiva sensación del amor, recuerda: el deber llama, y es la clave para un matrimonio exitoso.